jueves, 16 de octubre de 2014

Tratado para un recuerdo

Me pregunto si alguna vez recordaré todo esto que escribo. Recordaré que se lo escribí a una tal Maira, a una amiga que amé, con quien compartí tanto. Ahora tengo miedo que lo lea, de que se vuelva demasiado público... el fracaso en público es doblemente humillante.
Pero es así no sé si quiero perderlo o dejarlo en mi por siempre...
¿A qué te podés acostumbrar?
Nos acostumbramos a todo, la memoria se va adaptando, hermano. ¿Te acordás de Marianela? Hace mucho tiempo que la superaste, que dejaste el recuerdo tranquilo, curaste las herías... no con tanta maestría pero están mejor. Heridas autoinflijidas.
Acordate también de Letizia, que te hizo tanto bien, que cojieron como animales porque ella no te ponía freno, que te dio mucho cariño. Sí, que me dió. A mi, no soy otro.
Marina que no se entregó porque te leyó, es tan fácil leer a otro cuando está desnudo a tu lado.
Aprendí muchas cosas tantas que no creo poder verbalizarlas: no lastimes, no tomes poder sobre quien te quiere y no quieras evitarle el dolor porque lo vas a lastimar peor.

Adiós y buen viaje.

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