lunes, 29 de septiembre de 2014

Anatografía

Anatografía

Revela el estudio que esta islacuerpo cuenta con uno punto sesentayocho mil kilómetros de longitud. Desconozco todavía su ancho. Calculo que estará al rededor de los mil kilómetros y tanto. Así mismo desconozco si es simétrica o su forma exacta.
Muta.
Curioso es que la superficie es lisa, tersa, suave. Puntos, manchas. Líneas aparecen dependiendo de la luz.
El aguaaire va vor dentro. Rocahuesos estructura cubierta de carnetierra. Monte cubierto vegetapubis.
Plantas, bosquesdebello.
Cuevaboca.
Cuevaculo.
Oveliscopene. Puntos de referencia.

Continúo mi travesía.

Carne-tierra

Salí, lo juro con la más extrema cautela.
Nadie me ha visto. Ni siquiera lo han intuido. No está lejos de aquí.
A unos dos o tres kilómetros río-sangre arriba el experimento se encuentra concluido.
La carne-tierra lo ha soportado bien.
Esta mañana o ayer salí precavidamente. Sé que nadie me ha visto porque con mucho trabajo avancé unos pocos metros en varias horas. Creo que la isla-cuerpo está deshabitada, excepto por mí, pero no dejo de ser precavido.
Trepé por los acantilados hasta alcanzar la cima de los huesos cubierto de hojas verdes y húmedas. Desde lejos pueden haber visto una mata que rodaba. Nadie sabrá nunca jamás la ubicación exacta.
Pero como sabés, como sé, siempre hay un ojo vigilante: Dios.
Dios es un pájaro.
En cuanto alcancé la cima de la montaña me despojé de las hojas las oculté velozmente  devolviéndolas con sus hermanas. Me dispuse a entrar en la boca-cueva.
El grito me heló. Sentí - supe - que todo mi plan estaba condenado. Viralmente el mundo entero conocería mi secreto.
El grito no cesaba.
Dios no paraba de cantar, gritar, martillarme los huesos y el cerebro diciendo una y otra vez sin cansarse:
Teví-teví-teví-teví-teví-teví-teví.
Pasaron muchos días, tal vez años. No tiene principio ni fin. No sé si funciona. He reusado a continuar con el experimento hasta poder callar al pájaro.
La solución simple y sencilla mas endemoniadamente tortuosa: algo que no se utiliza no existe.
Continúo la cacería pues esta es una lucha mortal de la que sólo saldrá victorioso uno. El hombre o Dios.
Hacé tu apuesta.