domingo, 8 de junio de 2014

Té verde

Té verde y deditos. Pulcros, putitos, pequeños truhanes, Juanes y panes.
Rima inútil.
Desesperada.
Imitación.
Acción, reacción, muerte y figura tristeza acorralada.
Tus pechos son mi esperanza.
Fuerza celestial, poco carnal.
Deseo.
Placer te ruego.

Té verde pasitas fuego lento, encarnación.
Acción, reacción filo cromado cogote llanto de luna.
Sin estrellas alunado estrellado medio loco melancólico, puré de papas.
Las letras son sonidos.
Los ojos no lo saben.
Dame un golpe y me abro de par en par desde el techo arriba, más arriba
por sobre los pelitos, las puntas de los rizos.
Siempre se me va, una letra más allá del punto. A
Ante cabe bajo con contra desde
Té verde y deditos todos juntos, en montoncito haciendo así.

Azules dibujos flores fondo blanco. Taza.
Transa boca con boca las manos ahí, apretando, como fundiéndose.
Inferior labio mordido es un juego para espectadores.
Cartas marcadas palos impares.
Mandate al mazo manchado bajo sauces y poderes inmortales y consonantes.
Yuxtapuesto el buey carne canela; clanes sicilianos, tantos tampoco tanos
onditas gotas gorditas colores sin. Valores todos.

Se te ve partir corazoncitos y el azúcar se cae por los párpados.
¡Que bajeza!
¡Infinita!
¡Tristeza!
Niña que reza, madre no... no llores carbones rojos puros caballeros angurrientos agujeros
solos, despreciados, inhumanos mansos zapallos.

Té verde y vos con tu sonrisa clavada acá...
un poco más arriba...
clavada acá...
acá, clavada.
En mi.

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