lunes, 26 de mayo de 2014

Revisión

Tenía imágenes en los dedos y fuego en el bolsillo.
En la fiesta quebraron los ojos. Arrasado invierno.
La bufanda cansada se abrazaba en manos tartamudas
me hacen despertar.
Sin soltar. Alucinación. El beso directo al cuello.
Ella.
Esperame afuera y seamos dos. Y el dinamarqués bailó conmigo y cantó para mi corazón.
Colombia e Italia rieron y me entrenaron en el arte del viento.
Abrí la puerta, el corazón lleno, no pude susurrar su nombre. ¿Cuál era aquél?
Después metida de patas, perdí las dos en el pozo de la estupidez.
Y vos sin querer te olvidaste mi corazón en el bolsillo.
Entre monedas y pelusas naufragó, ese pirata feroz.
Extrañamente lo encontré un año después lloraba y reía a la vez.
El humo es otro aliado. No me pidas fuego
se me cayó memoria y fotos viejas.

Ahora el alcohol se hace difícil de pasar; escupo el chicle y me pongo a silbar
la melodía de tu cajón. Alguna vez fue verdad.
Vos sabés y me dejaste entrar, no perdiste el tiempo.
Sé muchas cosas, no te pido perdón. Ahora.

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