lunes, 10 de febrero de 2014

El Julio C

Soñé que se me caían las hojas. ¡Basta de chinos colorados, mis manos no dan abasto a tanta agua! Raro, enrarecido viento y tu tan pulmón negro. Un cáncer aletargado musitando esperanza sobre tu almohada, entre mis dedos y mi sueño particular.
Tendidos sobre la cama y hacia la nada de repente como un trueno, como un todo abrimos nuestros ojos y la voz del café con leche no suena. Los ojos que untan las tostadas ni caseras, ni doradas. Así, cerrados y cansados sin entrega, ni recuerdos, despertar así de un sueño donde se me caían las hojas y no era árbol, no era vida, no era nada más que un sueño.

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