sábado, 23 de noviembre de 2013

Estación palomar

PASAN LAS ESTACIONES, LOS SUEÑOS MADURAN Y CAEN CULPA DE UN CUERPO INERTE INCAPAZ DE TOMARLOS. CAEN SOBRE NUESTRAS RAÍCES ALIMENTÁNDONOS DEL MISMO SUEÑO CON EL MISMO GUSTO, UNA Y OTRA VEZ.

EL ÁRBOL SE CANSA, SE AGOTA, SE ALIMENTA DEL FRUTO PODRIDO.

ES COMO VIVIR ESPERANDO EL FRACASO ANTICIPADO DE UNA NUEVA ESTACIÓN.

ENTONCES ME PREGUNTO: ¿SOÑAMOS MÁS DE LO QUE CAMINAMOS?

NO DIGO QUE NO ECHEMOS RAÍCES, DIGO QUE CAMINEMOS SEMBRANDO.

ME REFIERO A QUE SI TENEMOS QUE RESIGNARNOS AL PASO DEL TIEMPO
ES MEJOR QUE NOS AGARRE COSECHANDO Y NO VIENDO MORIR EL SUEÑO.

PRIMERO CON NUESTRAS MANOS, DESPUÉS, CONFIANDO EN MANOS AJENAS.
COMPARTIENDO CADA PASO.
AYER FUE MI MADRE, HOY SON USTEDES.

¿APRENDEMOS A CAMINAR JUNTOS Y SOMOS TAN EGOÍSTAS DE SOÑAR SOLOS?

¿DE QUE SIRVE MADURAR MUCHOS FRUTOS Y TENER SOLO DOS MANOS?

QUIERO COMPARTIR MIS PASOS Y ACOMPAÑAR LOS SUYOS.

QUIERO QUE IMAGINEN QUE SON ÁRBOLES DE UNA ESPECIE ÚNICA
QUE SE JUNTAN PARA COMPARTIR LOS MISMOS SUEÑOS, PARA ALIMENTARSE DE LOS MISMOS FRUTOS, MOVIÉNDOSE JUNTOS.

PORQUE LA VERDADERA FELICIDAD, SIN DUDA, ES COMPARTIDA.

COMO LA BELLEZA DE VER JUNTOS LAS GAVIOTAS COMPARTIR UN VUELO,
SOBRE LAS OLAS DE LA MAR.-

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