lunes, 15 de julio de 2013

InDisciplina

Largas piernas. Suaves piernas. Blancas piernas.
Desde aquí abajo, pilares, columnas soportando la inmortalidad. Juventud,
de mujer.
Hombre aquí no corre tu indeseable lugar sociocultural.


Pares de piernas, muchas mujeres, muchos deseos.
Un solo placer.
Un solo amor.
Amor multiplicado, amor dividido.


Ahogándome entre tus brazos, deseo puro.
¿Importa quién seas?
En tus brazos,
entre tus piernas.


Caricias fugaces. Tiempo escurridizo.
Deseo.
Amor multiplicado; mutilado de rostros, personalidad disímiles.


Desnudas piernas, piernas fugaces, estáticas difusas.
Elevación, piernas erguidas.
Piernas recostadas.
Rostros.
Labios.
Saliba, dulce.


Ahogándome entre tus brazos.
¿Importa quién seas?
Análisis.


Rubia, morocha o pelirroja... entre tus brazos
como tiempo
me escurro. Entregándome a ser, hombre completo.
Sutileza.


Hundiéndome en tu cabello.
¿Importa?
Análisis.


Libro escrito con uñas, mi piel espera.
Beso a beso, se borran las escrituras anteriores. Escrituras de dios.


Complejidad de mujeres.
Piernas, pies, muslos, caderas, estómagos, pechos, brazos, rostros.
Complejidad individualidades,
no hay dos iguales. No hay dos distintas.
¡Contradicción!


Contradicción de formas, contradicción de sentimientos.
Temor y límites son sinónimos.
Entregarse es, desafío.
Entregarse es, amar.
Entregarse es, poder.
Entregarse es, morir.
Entregarse es, vivir.
Entregarse es, jugar.
Entregarse es, misterio.
Entregarse es, primordial.


Pero... la entrega no es más que un acto cotidiano ¿Morir todos los días?
Estado de trance mojando dedos, mintiéndose a si mismo, inacabada la poesía.
Desestructura.
Confesiones de piernas, diálogos tónicos.

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