domingo, 9 de junio de 2013

Monólogo de recursión (2013)



Me es difícil entregarme a jugar.
Bailar. Ser.
Abrir la puerta, irme...
Me es difícil mirarte, sonreírte.
No ser mecánico y falso, ocultarme
tras sonidos.
Me es difícil abrir los ojos por la mañana y recuperar el ayer. Abrir los ojos saboreando el día pasado, poquito a poco... saborear me es difícil.
Intento créeme, intento recordar que fue ayer y al final lo consigo pero es que nunca... nunca es como fue ayer. Mera rutina. Parece que siempre es una película que de momento ha sido buena, pero que hoy... bueno hoy no es mala, pero es distinta, todo es diferente. Sobre todo yo.

Fue tabaco, hoy humo... fueron brazas tus ojos. Todo lo que es fue. ¿No? ¿Era al revés?
El humo se transforma en tabaco y sube escapando por mis dedos... sube, sube.
Los colores que lanzas-me con tus ojos me hacen polvo el cuerpo y mi cerebro. Llegan-me hasta el alma. ¡Pobre mi almita! En cada luna te suspira y en cada amanecer no te abraza. Pero el humo...
Ojos brazas.
El humo sube y danza al rededor.
Ángel no podría explicarte que es lo que haces-me sentir cuando estás lejos y menos aún cuando estás conmigo; que no hay suficiente tinta en el mundo para escribirlo tan bonito como quiero.
No quiero seguir recordándote, sino vivirte too el tiempo que pueda.

Creo que pido algo simple, algo bastante simple en realidad, mas no cabe en mis manos la posibilidad siquiera. Pero el sueño siempre está y estará.
Hasta que una mañana no me sea difícil abrir la puerta, no desee pedir nada porque no habrá nada que pedir - todo estará dado - y abrir los ojos cada mañana y recordar todo de un soplo y que todo sea diferente, que todo sea distinto, sobre todo yo.

Ser y ser. Eligiéndome una vez y otra vez... y así hasta el infinito.

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