miércoles, 27 de febrero de 2013

PPTyT


Él cojeaba un poquito, a cada paso se tiraba peditos.
El viejo choto viento los recogía y se los llevaba lejos, a las casas de los aldeanos
Pepes para todos y todas, a toda hora, en cada ventana. La gente mira, miraba.
El viento a cada uno un pedo les dejaba.

Bellos, bellos peditos que cada aldeana, cada aldeanito poquito a poco convertía en soretitos.

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