lunes, 4 de febrero de 2013

Performática - Bidisección


La obra empieza con «vivo» de espaldas con la almohada abrazada y diciendo el monólogo del cumpleaños. Sigue con la música de mirando al mar soñé y se corta en el estribillo. Sale máquina que ordena cosas.
Planos de los ojos cayendo y yéndose por el piso. Planos que se repiten, una cámara que avanza y no se mueve. Repetición de planos, repetición de nada.
En determinado momento la almohada es bailarina sensual, en determinado momento la almohada es amante y en determinado momento la almohada debe morir. Desangrándose por un consolador.
La almohada deja la sangre sobre sí misma, sangre con flores... sangre con flores.

La pantalla además de las tomas tiene una cara :) (volteada 90°) Que se transforma :D y :( y se ilumina de distintos colores, parpadea. Habla.
Los textos salen, como órdenes. Son órdenes, tareas y se termina por matar al objeto amado. ¿Trágico?
Reíte un poco que el juego continúa.
Luz tenue, que se corre.

De espaldas se empieza. De espaldas se ríe, al derecho la cara negra. Las manos blancas juegan a la máscara. El monitor es un espejo atemporal, desahorizado, tiempo pretérito. Imágenes. Planos, tomas, recortes: fijos, movimientos.
Las palabras son viejos poemas. Sentimientos actuales, sentimientos de agradecimiento, terror, muerte, amor, tristeza.
Viejas lágrimas.
El arma es un consolador, un choto rojo arrancado ¡Que metáfora eh! Empuñado en la mano blanca, en los dedos que no tocan y se manchan igual.
Acariciame un poco antes de que al luz se apague, con ese vómito rojo de flores mojándome los zapatos.

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