martes, 18 de diciembre de 2012

Multiplicidad


Multiplicidad de...
ojos
bocas
mejillas
Multiplicidad de...
labios
lenguas
saliva
Multiplicidad de...
egos
cuerpos
espíritus
Multiplicidad de...
tormentos
agonías
dolores
Multiplicidad de...
vínculos
juegos
alegría
Multiplicidad de...
sexo
caricias
orgasmos
Multiplicidad de...
muertes sin sentido, sin propósito.

Ojos


Esos ojos que me miran, esos ojos que ven hacia arriba, abajo, adelante, al costado. Esa mancha, paloma, avión, muerte, alegría.
Final de la tristeza.
Esos ojos... que me recuerdan.
Esos ojos que me fuerzan a saber que no soy yo sino otro.
Otro ser, otro distinto.
Otro.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Gotas


Escucho como las gotas caen. Ondas que se queda pegadas al aire,
aire que no ingresa en mis pulmones, aire donde viajan las gotas agudas y alegres desconociendo su propio sufrir. Tengo las manos en blanco y negro.
Ya no soy más que un viejo, un recuerdo, una pesadilla, un débil comentario. Ya no soy más que un pequeño pulso eléctrico concatenado entre neuronas distantes, bajo el cabello de una rubia, turbia que no me olvida, que no la olvido. Que seré eterno entre sus conexiones físico-químicas.
Se apresuran las gotas al caer mientras se alejan y se acercan.

Paran.

Monólogo de recursión

Es difícil abrir la puerta, pedir un beso. Qué va... me es difícil. Me es difícil abrir los ojos por la mañana, cuando voy recuperando poquito a poquito - saboreando los detalles - los recuerdos. Intento créeme  intento recordar que hice ayer y al final lo consigo; pero nunca es como fue ayer, parece que siempre es una película que de momento ha sido buena pero que hoy... bueno hoy no es mala pero es distinta, todo es diferente sobre todo yo.

El humo se transforma en tabaco ¿No? No, al revés, era al revés pero sube y escapa por mis manos. Pero sube, sube... Los colores que lanzas me con tus ojos llegan me hasta el alma, pobre mi almita que te suspira cada noche y cada mañana respiro tu ausencia, pero por suerte el humo sube y danza al rededor.
Te amo, niña, te amo. Pero haces me polvo el cuerpo y mi cerebro. Ángel no podría explicarte que es lo haces me sentir cada vez que estás lejos y menos aún cuando estás conmigo; que no hay suficiente tinta en el mundo para escribirlo tan bonito como quiero. Claro que tampoco me quedaría recordándote sino que preferiría quedarme viviéndote too el tiempo que pueda.

Creo que pido algo simple, algo bastante simple en realidad mas no cabe en mis manos la posibilidad siquiera. Pero el sueño siempre está y estará. Hasta que una mañana no me sea difícil abrir la puerta, no desee pedir nada porque no habrá nada que pedir y abrir los ojos cada mañana y recordar todo de un soplo y que todo sea diferente, que todo sea distinto... sobre todo yo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Plaza Once



Patinó, resvaló, cayó. Se hundió junto a los recuerdos en el bolsillo. Acurrucado. Allí, ahí, junto a los boletos que marcaban la fecha y la hora, veía las fotos hechas de memorias; acurrucado sobre los pechos fotográficos de una rubia con sonrisa de plata y piel de luna. Acurrucado sobre un recuerdo de papel.
La nostalgia de la corrección no realizada, del ahora ya no más, del cambio. Nostalgia, melancolía de lo que no fue, de lo que no supo controlar, de lo que manejó de forma errónea y desencadenó su por venir.

Pena.

No sospechaba que su corazón estaba uniformado de pena, cubierto con esa ropa vieja sucia y maloliente. Creía, él, que era de un rey que lleva su frente en alto y ha conquistado tierras en las que vive, en los demás. Pena, no era otra cosa más que pena lo que cargaba su corazón, su mente, su ser entero, eterno.
"Por no querer escuchar, por no entenderla, terminé no oyendo nada." - se dijo en voz baja - "Por no saber hablar terminé representando un soliloquio, que ni siquiera supe escuchar. Ahora ya es tarde, no hay una boca tierna y ni dispuesta a besar ni a comunicarse. Ahora es tarde ya, el miedo y la vergüenza me dominan. Ya es tarde ahora."


Sin embargo cuando se presenta la oportunidad por debajo de la tierra escapa del viejo subte y sube corriendo las escaleras, a su izquierda, la eléctrica atestada de gente que nunca mira. Son todos ciegos. Pero él sube corriendo, a paso veloz cruza el pasillo. Se detiene en el kiosco, escaleras abajo y compra algo, quizás mentas y algún chocolate. Rápido recoge el vuelto y sube unas largas escaleras... tantos peldaños, tantos altos peldaños: un paso, otro paso, un nuevo paso, y otro y otro más y otro hasta que el sol comienza a enceguecerlo. Un poco ciego ya, temblando está de nuevo ahí, precavido, estremeciéndose ante la situación. Pensando, fantaseando, acribillándose con ilusiones. Herido por las miradas imaginarias, despectivas, frías, distantes y los labios ni hablar... mil besos que no son, mil besos que desearía que fuesen y los minutos que pasan, que corren sólo en los relojes y en los metros que el tren avanza por los desgastados rieles. El tiempo para él no se mueve, ella no llega, ni lo hará nunca.
La espera. La espera en la plaza apestada por los puestos de comida, por las putas morenas, por los chorros y los desprevenidos. La gente que va y viene ,con carritos llenos y vacíos. Carritos empujados por mujeres gordas abarrotadas de enormes bolsas negras, genéricas, cortadas a tijera, abultadas hasta reventar con las prendas recién compradas.
Sumale un minuto más a la hora y otro. Los nervios, la caminata, las miradas que le perforan la nunca, las manos, junto con las invitaciones por parte de las trabajadoras diurnas, los cafiolos que cuidan, los ladrones que esperan el momento justo, el desprevenido que cruza la plaza, el viejo, el joven, el chico, la chica, todos convergen y por un momento son la plaza. Junto con él, que pierde su estado de nada y es uno con todo, es la plaza y la espera. Sumale un minuto más.
Atestada la plaza. Ve la gente cruzar la calle que da a la estación, el corazón bombea a mil, la respiración se acelera y las neuronas conectan y comparten los millones de impulsos eléctricos que luego serán imágenes internas, ilusiones molestas sin otro propósito que el daño autoinfligido.
Caras y cuerpos, diez caras, cincuenta caras, cien caras, quinientas caras nuevas frente a sus ojos hasta que de entre todas surge una conocida. Se toma un respiro hondo, espera un momento y camina hacia ella. La cara blanca como la leche, con su pelo rubio, rojizo, suelto, largo, larguísimo; ya puede sentir el perfume.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Siento

Siento un perfume sin voz, labios sin nombre.
Siento la respiración congelada, atrás estoy de mi cabeza.
Atrás, siento, que no soy yo el que te observa. Siento, percibo que no soy tu actor, sino tu espectador.
Siento pena, agustia.
No quiero ser.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Crítica


Te maquillaste bien, pero se te vieron los hilos por todos lados.
Estrellas distantes de luz tenue, mostrando sus mejores plumas
Para agarrar a la gilada canciones con sonrisa
y un millón de versos que rimaron con pija.

Te faltó, cuenta me di cuando se te cayó el bufoso
ni reacción, ni un gesto, ni pequeño ni lustroso.

Que necesidad de poner la firma, una mina en pelotas
que es transformada en la santa del carnaval dirigente,
de nuevos santos que actualmente están ocupando el lugar.
Para terminar de manera bien popular repartiendo vino
y los restos de un milico, que no era ese que vi, sino uno de los tantos que se achuraron en la historia, que resultó ser una poronga
o estar muy mal contada.
Agua por todos lados, pero eso sí, un barquito de lujo.



Crítica a Cachafaz adaptación de Alicia Durán.

Methaphoreless

No sé ni como empezar.
Se me cae el miedo, en migajas de pan. Frito, atizado por las garras de perra suerte, me olvide en tu sien.
A vos no se te cae la vergüenza, la tenés pérdida, encontrarla entre tus rizos, tus perlas negras, desteñidas, de nena bien.

Cuidate: Dina te encuentra jugando con la bola de lana, mientras el conejo te caza furtiva; pero... ¿Estás segura de tener la llave y que la puerta no te cierre sin volver a abrir?

Los ojos marrones no pueden tapar... enormes tus tetas no engañarán a la oruga... que se da flor de saque con los hongos que achican y agrandan el cuerpo de la mujer, que no se anima a ser, a besar o chupar... que no se abre de piernas aunque este por demás...
mojada.
Creo que ya, a estas alturas, la metáfora se fue corriendo, perdida en el torbellino del agujero de conejo. Alicia, Alicia.
Alicia
de azul vestido y blanca la bombachita que te sacaste, cuando el hombre malo quiso capturar tu alma inmortal. Patético amante.
Sus ojos negros, no escaparon de tu cuerpo y no pudiste mirar.
Te entregaste, al final cautiva ¿O haciendo un favor?
Ahí entre la oscuridad de la claridad, a través de las cortinas se podía ver...
rosados tus pezones acusadores, mortalmente apetecibles.
Sus manos hoy añoran tu fría y suave piel... se me cayó la... MEMORIA.

Devolvió la imagen el espejo de la vanidad, la realidad le hizo temblar el piso y éste viajó por el aire, succionado por la gravedad.
Los huesos duelen dentro del cuerpo esparcido en pedazos de ti, recuerdos y cinco años que ya no contarán.
Admito que si te volviese a ver... me derretiría y espejo sería...

Se acarician las lenguas... los dedos buscan profundamente....
El chico llora, a nadie importa.
El chico grita solito en el desierto.
No recibe la caricia. Quiere matar. Agarradas lágrimas a los ojos, secos desierto muertos.... digo...............
OJOS SIN VIDA.



Matarte

Que fue, sino dolor. Beso, dulce con los ojos perdidos
huyendo del frío, de la imbecilidad de inexperto que no sabía como...

Niebla enmarañada pensar es anterior.
Hablar profundiza el frío odio, que ayer tenía
apretado entre los dedos, el enemigo te tiene detrás de tus ojos fulminase la luz.
Levanta tus pies, salta y muere porque no hay número seguros a través de la puerta.

Mentiría si te adjetivase, si te abstrajera en sustantivo. Creo que sólo quiero matarte, sentir tu sangre detenerse bajo tu piel, fría, sentir como se congela tu palpitar, tu percibir sentir como el aire escapa.
Anhelo matarte porque anhelo morir.
Morir es olvidar o creer que alguna vez eso, que ya no es, terminó bien.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Ni a la mañana

Como si el cuerpo no tuviese necesidad,
la mano se aleja, el beso distante.
Lentamente la lava se esparce por caminos erróneos, fáciles pero deseados.

Ya no sé como hablar,
no sé como emitir el sonido, ni que sonido utilizar.
Soy un manojo de dudas, un cuerpo de miedo.
Tengo la máxima impotencia, que no es otra cosa que llanto contenido.

Morite.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Humanos

Hace unos días escuché en medio de un partido televisado por la TV Pública que Nestor Kirchner fue el responsable de devolverle la voz a los jóvenes, de invitarlos a discutir de política; él fue quien volvió a dar pluralidad de voces a la Argentina.

"Para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista" Eso es lo que hizo Kirchner, pero hizo mucho más que eso, porque para un gobierno - peronista o no - no hay nada mejor que un contrario, ya que así se tiene un enemigo; un chivo expiatorio, un culpable de los males pasados y - sobre todo - presentes. 

También se hablaron maravillas de todo lo que hizo, pero es un hombre idealizado ya, a la fuerza nos van a meter en la cabeza que Kirchner fue un hombre impoluto. Se borra la historia de corrupción detrás de él y todas sus compinches. No se puede seguir a un hombre idealizado, porque a fin de cuentas no es un hombre y sino es un hombre es algo superior, algo que no se puede imitar.
Se quema la historia, se borra, se dibuja, a estas alturas ÉL nunca fue un hombre, fue algo más... quizás un Dios.

Dios ha muerto, hay que matar a todos los dioses, hay que hacerlos mortales para imitarlos y mejorarlos. Quiero hombres que se equivoquen, quiero hombres corruptos a los que pueda cuestionar, de los que pueda aprender lo bueno y lo malo.

Yo no me olvido de los fondos de Santa Cruz, así como tampoco me olvido de que fue Kirchner el Gobernador de Santa Cruz al momento de vender YPF... como tampoco me olvido que él fue electo para ejecutar un trabajo por el que se le pagaba.

¡Abajo todos los Dioses! ¡Quiero humanos, aunque demasiado humanos... los dioses no sirven ni para leyendas!

viernes, 26 de octubre de 2012

La vida es fallar

La vida es fallar y fallar y fallar y fallar y fallar...
y en algún momento, de tenue iluminación, acertar y deslumbrar a los otros ciegos.

jueves, 11 de octubre de 2012

La caída

Cae la noche. La oscuridad me empapa. No sé ya que oro cubre tus dientes. Labios secos, resquebrajados, cautivos de la gravedad, partículas que nos componen, que nos hacen iguales, que nos hacen uno. Quisiera besar tus labios y apretar tus pechos fríos y desnudos. Que tus pezones acaricien mis manos y que nuestras lenguas se abracen. Que me abreces con tus muslos es mi deseo, de un recuerdo que ya se pierde. Me cuesta cada vez más intentar buscarte, me lo prohibo a punto tal... memoria perdida. El cristal firmado por tu aliento desdibujado por la lluvia renegrida del crepúsculo. Cae la noche. El olvido me empapa.

martes, 4 de septiembre de 2012

Algo que pensaba no contarte


La verdad es que no tengo ganas de dormir.
Tengo miedo. Miedo de que me atrape ella... ella que lo es todo y nada. Nada.
No quiero abrazar la almohada una vez más con la ilusión de que está conmigo, abrazándome también.
Tengo miedo de ser un idiota. Miedo de realmente ser una persona despreciable.
Me atemoriza pensar que mi humor no es tal.
Me acojona pensar que no quiero dormir porque tengo miedo de que ella me vuelva a llevar hacia su fantasía.
Tengo miedo de no volverla a ver... pero entiendo que estoy desesperado y que no pienso con claridad.
La habitación se oscurece si miro demasiado tiempo hacia un punto fijo. Los párpados están pesados, quiero acostarme y abrazar la almohada para sentirme un tanto estúpido, un tanto querido.
Se me caen los párpados a las cuatro treinta de la mañana; mañana encima a las ocho arriba... voz, actuación, curso y luego sacar fotos... encima me dormiré en el suelo, sobre un incómodo colchón, vestido, apuñalado por el frío que no es mermado por un pequeño, y chotísimo, caloventor...
Tendré que dormir, no puedo ni adivinar las letras ya. Se gesta el frío en mi habitación y con él el sueño, la sensación de cansancio e incomodidad se acrecenta, cada vez necesito más ese abrazo ficticio que me llevará a recuerdos empolvados en el tiempo, de ahí a fantasías... a partir de ese punto no quedarán pasos ya, para castigarme a mi mismo y verme como un gordo feo, pelotudo y desesperado que no sabe manejar las relaciones humanas... un gordo, tan tan... obeso, desesperado, muerto de miedo de quedarse solo, tan harto de que nadie lo llame, tan endemoniadamente cansado de volverse solo todas las noches y que nadie pregunte por él y él ahora sabé... Mirá como me desvinculo usando la tercer persona, ¿no?
Ahora sé que soy un angurriento, que en lugar de comer engullo a las personas... el hambre se acumula, la soledad también. Entonces como una fiera, cautivo de la gula se lanza contra aquellos amigos y se los come un bocado, a toda velocidad, vociferando veintenas de palabras por minuto. Tirando chistes pausados, pausas idiotas, sin sentido... sin ningún atractivo para el oyente. ¿No aprendiste nada de la actuación?
Ahora sé que no termino de ser... que el jugar a ser otro me permite terminar de expresarme, descubrir movimientos que otros no harán en toda una vida, explorar sonidos con los que otros no sueñan... realmente me completa, me saca de quisio a la hora de resolver problemas, realmente puedo jugar a ser querido y buscado, olvidando momentaneamente mi mediocridad.
No sé si esto pretendía ser una nota de disculpas o simplemente un "relato"... diálogo... interno creo que se llamaba a esto. Ahora no recuerdo... pero la verdad es que no tengo ganas de dormir.
Tengo miedo... tengo mucho miedo, de hartalos a todos, de aburrirlos a todos...
Cansado de que no me busquen... el miedo se despertará y terminaré accionado de forma incorrecta y molesta.
Es verdad que estoy cansado, es verdad... es cierto... que son casi las cinco de la mañana... es cierto que tengo miedo de no verte nunca más, de perderte, de que ya mi voz no sea oida, ni por mi mismo.
En un instante me cobijaré, sobre el colchón desnudo y apoyaré mi cabeza sobre la almohada vestida con ropas para lavar... ausente la sábana no me separá de la frazada. La sábana fría no me abrazará mientras abrace yo, a la almohada.

lunes, 27 de agosto de 2012

Dudoso


¿Por qué no hoy? ¿Mañana será mejor? ¿Qué, qué? ¿Qué tal vez no? ¿¡Mañana será mejor!?
Ayyy no sé si quiero dejar de dudar... ayyyyy no sé si quiero o puedo o... ayy!!!
La incertidumbre es lo único que tengo seguro eso y que me están pidiendo apuntes de historia, todo lo demás... está más perdido que ganado y esta continua soledad y tristeza me termina ganando.
Quisiera tener la fuerza de hacer hoy, ya, ahora mismo ese acto ¿heroico? No sé... transgresor sí, sí... definitivamente que sí.
Cortar con un punto final la línea de la vida. Pintar el suelo de vivo rojo. Dibujar con pasión y borrar con lágrimas.

- Que patético, que triste, que idiota - Pensó Lautaro después de leer lo que había escrito.

Deseo


Me di cuenta que ya no sé hablar... pero sí sé pensar.
No puedo comunicar.
No puedo pedirte que... no sé, no sé... me siento un tonto. Aunque tal vez, quisiera que vos...
No sé que pavadas digo; ya no sé si vos sos a quien yo imagino ahora, o si serás otra persona que desconozco en este presente.
No tengo una certeza más que la que me gustaría expresar sin sentirme un completo idiota.
Me gustaría que me busques.
Me gustaría que me beses sin tener que pedírtelo.
Me gustaría que me abraces espontaneamente.
Me gustaría que me ames.

viernes, 27 de julio de 2012

Pampa

Se oyó el crack, cuando el áspero
capitán incrustó su pata artificial, en un natural
hoyo... de la tierra que lo tragó.
El futuro no fue creado para él, dijo el paisano
que nunca antes vio, un pirata en plena pampa.
El barco llamó su atención, hundiéndose en medio
de la provincia de buenos aires.

El paisanito renunció a su cabayo que se hundía por igual,
compasión de medio de transporte. Un precioso arreglo
de letras y sonidos, se dijo mientras el capitán
maldecía al señor.

Arriba mío, vive un supuesto viejo barbudo, que todo lo sabe
que lástima que nunca haya existido ¿no es así cristiano?
Pero la civilización prácticamente se basa en la creencia
de que arriba mio vive un viejo barbudo.

El capitán se hunde en la tierra, metáfora de no entender.

jueves, 12 de julio de 2012

Monólogo del pajero

Disparame algo. Directo, acá, al cuore... que más da si no hay para los puchos, tampoco para el tren, el subte o el telo. No hay nada, ahí, acá, allí. Nada de nada. La pobreza absoluta tanto en besos como en metálico.
Te dicen que todo es una elección, que todo lo elegimos, pero si mis deciciones son TAN importantes y eso marca mi vida significa entonces que las de los demás no cuentan. Me cansó el soliloquio, el monólogo del pajero termina con la mano húmeda y el corazón seco, de los labios ni hablar... porque la lengua está muerta desde hace siglos.

domingo, 8 de julio de 2012

Decimales

¿Qué dije antes y qué dije después? La perspectiva nos fulmina, porque no sé siquiera donde estoy con completa certeza. Tampoco sé quien soy por entero, por lo menos en este mismo instante no podría describir mi totalidad, porque esta, es como una mujercita tímida que se esconde del sátiro en el bosque. Ese sátiro no es sino el control... ese sátiro soy en este momento de análisis... hasta que pase a otro tema y me vuelva otro y pase a ser esa mujercita, que no es sino otro árbol en el bosque. Yegará el momento en que seré otro árbol y otro hasta que por fin me de cuenta que no soy ni lo uno ni lo otro. Aquí el uno y el cero no valen. Somos todos decimales.

Fiesta de cumpleaños

Siento como por mi garganta para el tibio, pero refrescante líquido. Las pocas burbujas que le quedan estayan entre mi lengua y mi paladar duro, arden.
Siento como el azúcar, espesa por la temperatura, baja por mi garganta. Un veneno que me engorda.
Al pasar la lengua por la comisura de mis labios siento la hueya de los chizitos, los manices y las papas fritas. Sobre mi vestidura pueden verse vestigios de ese efímero paso, de ese vuelo que propocionaron mis manos desde su efímero reposo en una compotera de vidrio o metal hasta mi boca. Atrás quedaron ya los palitos que siempre se toman últimos, pero se comen igual, como si nos obligaran a ello.
La fiesta de cumpleaños pasó, pero todo ese papel picado, esas maracas con sus formas azarosas, ese despilfarro superfluo de dinero quedará guardado en la bóbeda temporal de nuestra memoria, por un año hasta que el ritual se repita así mismo. Pero si bien nuestra memoria es limitada, el cuerpo no y todas esas calorías innecesarias quedarán alojadas en nuestras barrigas, nuestros mofletes, colas, muslos y brazos por varios años hasta que un día no seremos más que la memoria andante de las muchas festividades que hemos pasado y será ese el momento en que nuestros kilos, nuestra grasa insípida que aleja a posibles parejas, esa misma grasa nos recordará los bellos e insignificantes momentos pasados con nuestros seres queridos, con nuestra familia.

sábado, 28 de abril de 2012

Rojo


La calle se tiñó de rojo, rojo furioso, rojo vida. Se descongelaron de odio los corazones.
Al mismo tiempo todos. Al mismo tiempo sístole.
Los adoquines tibios, pegajosos y ocultos.
Ocultos tras la ropa.
Ocultos tras la carne.
Ocultos tras los órganos.
Ocultos tras los huesos.
Al mismo tiempo diástole. Al mismo tiempo ocultos tras las almas que huyeron.
La calle se tiñó de rojo, se tiñó de muerte la vida.
El rojo que se escarcha por el frío mientras que... en el
piso más alto, del señorial lujuso territorio circundado por el río. Ahí.
Exactamente allí. Ahí.
La calefacción a la justa temperatura y las líneas que marcan el camino.

martes, 21 de febrero de 2012

Azul (V2)


Azul alguna vez se vio tu cuerpo cubierto.
El azul cae desdes tu caderas cubriendo tus piernas, tus hermosas piernas.
Lloviendo sobre tus piernas.
Azul solía ser lo que apretaba tu pechos. El espejo demuestra que no estás sola.
Azul tu cuerpo cubierto. El lunar y la sonrisa escapan de tus guardia.

Azul. Un recuerdo de fantasía enmarcado
en neurónicas vinitras de fantasía.
Porque eres azul, es mi primer recuerdo.

El cabello dorado sobre un azul fuerte, sin igual.
Ahora intenta escapar del tiempo polvo, que te dejó gris
clamando estoy por viento. Se cayo la batería de arena.
El lente se resquebrajó... no hay color.

Azul


Vienen colores. las viejas no dejan de tejar.
El aire está frío, corrupto en sus entrañas.
No lo dejas respirar, no lo dejas mirar sin sentir
vergüenza porque él te está mirando, directamente a tí,
directo a tus ojos. A todo tu cuerpo.

Alguna vez se te vio el azul escapando del tu cadera.
Tus pechos, aprisionado en el azul. En todo el azul.
Quizás el oro de tus dedos se cayó y machó todo mi ser...
Quizás ya no soy mortal, no más. Porque el tiempo
todo lo enegreció, lo apolvó.

Sin embargo el azul aun está allí, pugnando por volver
luchando con el polvo por jugar con el viento, mostrar tus piernas.
Sin embargo está allí luchando con el tiempo.

Azul cae el vestido por tus piernas. Finos tus dedos,
el azul apreta tus pechos, un primer recuerdo de fantasía,
que tengo aprisionado en neurónicas vitrinas. No deja de ser
verdad aunque no sea comprobable.

Porque tu cabello cae sobre el azul, que deshecha el tiempo.

El lunar tan peculiar a la derecha del labio, azul y dorado
bailando con el aire en moviemiento, rápido, feliz.

martes, 10 de enero de 2012

Quimera

Ilusionando al ilusionador, al actor que estaba
o tenía la idea de estar enamorado. Bah, ahí
su obra, el escenario quebró límites estructurales.
Ya otro, ya muerto, ya fantasma fue el de siempre
que retorna casi entrado el nuevo día, en colectivo
para luego recorrer oscuras cuadras solitarias. Fantaseando.
Improvisando charlas románticas con su amada, que no lo acompaña.

Después.
Después la almohada representará, el papel, alegre y protagónico
de la mujer que está muy lejos del cuerpo.
Las manos se tenzan, al rededor de la actriz, inexperta de nula movilidad.
Los lábios se tocan, la endorfina, la espectadora que por excelencia se entregan al juego.

De seguir caminando, la charla se extendería. Duramente sobre el pavimento,
envíando el corazón en un viaje sin retorno. Sur a sur.

Refigio (ALT)

La basé. Respondió.
La besé. Ahora. Fue una una máquina. Abrí los ojos, sin duda era una máquina, fría distante. Los ojos muertos. Buscaban la huida. Me odió y se odió así misma, por estar en esa habitación, en esa cama, conmigo.


Tonteamos un poco más, tendidos, en la catrera deshecha, acostados sobre el plástico tibio; mientras el colchón lentamente caía hacia la derecha, datos irrelevantes. Estando abrazados la tocaba, fui apasionándome hasta que no pude contenerme más - siempre me ocurre - y la besé. Una pequeña victoria que hizo surgir desde abismo en mi pecho, desde mi verga, el valor. La garré de los pechos, mientras le besaba el cuello y mordisqueaba el lóbulo de su oreja, jugando con su arito, le apreté las tetas; luego desabroché su camisa, seguí tocándola y vislumbré sus pezones erectos a través del encaje de su corpiño. No podía reprimirme más. Lamí y mordí sus pezones, gemidos tímidos. Presioné los pezones con mis dedos, poco... un poco más... un poco más fuerte.
Vertiginosamente con una mano desabroché su pantalón y la miré...
La vi.
No puedo acordarme exactamente, con franqueza, de su expresión... pero el conocimiento fue instantáneo: Terror. Abroché su pantalón.
Recostado, abrazándola. " Perdón. No es por vos." Dijo con una voz entrecortada.
- Ya sé.
- Es que tengo problemas.
- Ya sé.




El tiempo se movió un poco, quise jugar... probar suerte, fortuna, el azar, el porvenir, la sombra, el destino... la fatalidad. Así que le di un beso.
Y otra vez estaba lejos, con los ojos muertos buscando el escape.

sábado, 7 de enero de 2012

Refugio


Te besé. Me respondiste.
Te besé. Ahora eras una máquina. Abrí los ojos, eras una máquina, fría, distante y muerta. Los tuyos estaban buscando el escape. Me odiaste y te odiaste por estar ahí conmigo.

Tonteamos un rato más, sobre la cama, deshecha, acostados sobre su plástico tibio, mientras el colchón se caía hacia la derecha, datos irrelevantes. Abrazados, tocándote, me apasioné y volví a darte un beso, me lo aceptaste; el valor surgió desde vaya a saber que abismo en mi pecho, en mi entre pierna. Te agarré los pechos, te apreté las tetas y luego te desabroché la camisa, seguí tocándote, vislumbré tus pezones erectos a través del encaje de tu corpiño y ya no pude reprimirme. Lamí y te mordí. Respondiste con un suspiro; presioné tus pezones con mis dedos. Corrí hacia tu pantalón, lo desabroché y luego te miré a la cara...
Te ví. No me acuerdo sinceramente de tu rostro, pero el conocimiento fue instantaneo: Terror.
Volví a abrocharte el pantalón, el tiempo se movió un poco, bastante para mi gusto, volví a besarte. Abrí los ojos en mitad del acto... y otra vez estabas lejos.
Fría, muerta.