sábado, 11 de septiembre de 2010

Algunas veces el terror es Marianela

y al final estoy curado
casi desangrado;
totalmente curado.
Fui un rayo que quiso un hombre ser.
¿Cómo puede ser correcto el sentir? ¿Darse vuelta sin saludar?

Entonces vi tus ojos en la pared, me mirabas sin ver.
Entonces vi tus ojos quemándome en la pared, me mirabas sin ver.
vi tus ojos, tus manos, sentí tu aliento, tu perfume. Todo era ilusorio.

Quise arrancarte el corazón, morderlo y despertar.
Un deseo que busca el fin.

El final del tunel no fueron las ardientes lágrimas, la tontería o la distancia.

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