sábado, 19 de junio de 2010

Sangre

Explicame ,de nuevo, como es que el bosque se ha secado, las ojas se han olvidado.
Tan lento y fatídico fue el camino que nos despertó de un sueño maravilloso.
Era nuestra vida pura, sencilla y perfecta. Ahora no somos más que carne camino al matadero.
Será nuestro destino escribir con sangre, nuestra propia sangre que ahora sacia la sed de los demonios.
Demonios tan de carne y hueso, sin sangre, que asustan a los niños cuando estos crecen y se convierten muchas veces en ellos.
Será nuestro destino escribir con sangre fría.

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