viernes, 7 de mayo de 2010

Máscara

A través de mi, pasa el brillo incandecente, un sueño mortal. Una llave sin puerta ni correspondencia, no soy rey.
Cuando la luna danza en su sonrisa y el cielo brilla en oscuridad, podría jurar que lo sé. No hay cielos innombrables.
La danza comienza y el invierno aprieta mis dientes.
Se cierra la puerta y el grito apresado en mi cuerpo. Intentará fugarse, las paredes caerán.
La alegría de un dios, despedida por sus manos.

Me circundan los mares, las estrellas tan apresadas en su pecho esparcen música en mil almas.
La luz de la luna es soplada... la máscara está lista y quieta entre sus manos. Al menos así se muestra.

La noche oculta la luminosidad. No hay secretos que se atrapen en manos furtivas.
Pasa su secreto como un arreglo otoñal desde un cielo que no existe, pero la reina da y ordena.
Diferencias de inmortal...

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