sábado, 24 de abril de 2010

Volverse poeta


La poesía es mezcla de palabras sin sentido con sentimiento. Me volveré poeta:
Destellos de jardín noctámbulo de alas frescas. Precioso mirar de realidad frente a cambio chico de amor de moral fugitiva. Me suena desafiante ese color, tizón de cobre que ha perdido el oro en su opaco rubí.
El agua desciende desde los pies de la nuve pasajera del pesar anterior al crepúsculo matutino.
Mi reflejo se adelanta a mis pensamientos, evitar pasar inadvertido.
Llaves que cierran y abren la puesta de sol con su tibio sabor no consigue vislumbrar los cabellos rubios de la sombra en persona, ni su desear, de redentora sonrisa repetida y salvaje en sueños distraidos de azares y desatinos bajo control sobre chispas aullantes.
El verso termina por cortarse con un punto las venas, sin melancolía los dulces lamidos de adjetivos y verbos en las manos de un viejo berretín de luz calidoscopica.
Un conejo decide por mi y mi decición frente a un tribunal de túneles que dejarán caer mi sombrero tribal.
El descenso lo ha fatigado al oscuro copo de nieve efervecente, que quiere, que dice querer los destellos de la sonrisa de fresco perfume y tranquilidad.
La felicidad de mi junventud distante, los lazos que atan al destino con la vida carente de locomotoras que arrastren su ala y sus juegos de tu corazón ardiente y feliz.
Me cansé de jugar… volveré a ser yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario