sábado, 24 de abril de 2010

Reflexiones ante una muerte prematura


No sé porque título es así, por lo menos no lo sé en este instante, tal vez más adelante…
Tal vez las lágrimas no me permitan ver el sol, ó será este corazón tan viejo y ajado…
Sé que no soy bueno, sé que no soy mucho. Pero sé que voy a hacer grandes cosas y lo malo es que sé que hay mejor gente que yo para hacerlas. Siento miedo, pavor, estoy temblando frente a la gran puerta, pero sé que se abrirá y que pasaré por ese portal.
Es oscuro, no está muy claro que hay dentro, pero la puerta está y yo delante de ella, con mi escudo, mi casco y mi espada. Por sobre todo un corazón y un te amo de tiempos inmemorables.
La tarea que quisiera tener, que quisiera darme es ser padre. Encontrar a una mujer perfecta, pero perfecta de verdad, para la cual yo sea perfecto, pero no como una pieza de un rompecabezas que es perfecta solo porque encaja, no. Quisiera que ella me diga que soy perfecto, quisiera poder verla y decirle que es perfecta, tan perfecta que hasta tiene errores.
Tal vez no necesite encontrarla, tal vez ya la conozco, solo me falta aproximarme o algo así. Eso no importa…lo que importa es que me ame que vea mis cosas buenas, si es que tengo alguna, y que me las muestre, que me ayude a potenciarlas y a descubrir nuevas y mejores virtudes. Que vea mis cosas malas y me las enseñe para poder aprender cosas nuevas, que diga: “Éstas son tus cosas malas pero, yo, te amo entero. Sin éstas cosas no estarías completo.”
Quisiera tener una vida feliz con ella, con juegos, llantos de vez en cuando, para valorar los momentos de risas y caricias. Quisiera que fuese la madre de mis hijos. Quisiera ser el padre de sus hijos. A esos niños les lavaría el cerebro, como todo padre amoroso, pero les contaría historias fantásticas, tan reales que no podrían creerlas y no entenderían porque los demás niños los tratan de mentirosos cuando ellos les hablan de ellas.
Debe ser extraño ver a un ser que es tan tuyo, es tan vos y es tu amada, en otro cuerpo. Un ser bellísimo, una idea maravillosa que se comenzó a gestar en los corazones de los padres y luego en el vientre de la madre, después de un acto amoroso, un juego tan sublime…
No sé si estas lágrimas son de alegría o tristeza, no sé tantas cosas.
¿Será que sé quien sos? ¿Será que tengo miedo a que esa puerta no se abra? ¿Será que sé que esa puerta se abrirá y yo pasaré por sus sombras y las cortaré con la luz que dejas en mí?
¿Será que aun te amo?

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