sábado, 24 de abril de 2010

Metaforicamente pensando


Cómo podés decir que es más que un ladrillo ese trozo de cristal que sostiene y retiene las lágrimas de mil arquitectos en banca rota. Se quemaron los planos antes de aparecer sobre las láminas. Los colores son todos valores, de grises pesares de la razón.
Pero qué importa qué eso no sea un signo si lo maravilloso a veces falla, antes de ver el mar o su crimen.
Alquimistas desencofrados frente a amantes que todo lo perdonan, buscan oro desde el plomo de sus corazón. No entienden la metáfora.
Al final el río fluye nuevamente al mar. Todo fue un sueño con más de tres mil años antes de tí.
Cómo extraño la lejanía, sus caricias des encontradas, sus ojos sin piedad o miedo. El amor estaba era tan maravilloso.
No es signo, pero es necesario para mi redención.
La fiebre se retira lenta y penosamente, hacia la cama, nuevamente.

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